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April 19, 2009 / ICL

My “Sacred Cows” of Translation (Part 2: Research Skills) | Mis “vacas sagradas” de la traducción (parte 2: aptitudes de investigación)


The next translation “sacred cow” I would like to comment on is how to do research about any given subject.

More than often it is claimed that for a translator to be really “good” at translation s/he should be a specialist in a given subject and, though this is true to a certain extent, the fact is that translating the same subject for days, months or years can be extremely boring.

Furthermore, most documents are usually a mixture of various subject matters, so even an appliance manual can include paragraphs that are of a purely legal kind, or even related to a completely different subject matter.

Therefore, most translators are “generalists” who can translate reasonably well any given subject, mainly because they are linguists who have the linguistic basis to know how to structure/produce well any kind of text in their native language.

Of course, for a generalist to work better the translation management process should include at least a reference glossary, a specialist reviewer and a minimum review process to make sure that the final translation is completely accurate in terms of subject matter.

The problem is that many translation agencies or companies do not consider investing in reviewing a translation worth it, since they usually base their competitiveness only on the quick turnaround/deadlines and profitability/prices.

But assuming you are working with a translation company/outsourcer that believes in the added value of translation as teamwork, research skills can become a clear value-added in the services a translator offers.

I am not suggesting that one should do research for each and every word you need to translate, but rather to learn how to do research to arrive at the right choice each time, if research is necessary.

There is a “common-sense/basic” research approach to researching any word:

* First check the word in a general source language dictionary/glossary;

* Then check it in a general source/target dictionary/glossary;

* Then check it in a corresponding specialized source/target dictionary/glossary, and,

* To be even surer, check it in a corresponding specialized target dictionary/glossary.

If there is more than one option for a given word, you will obviously have to analyze the word within its context, to be able to decide which option is the right one.

Reference dictionaries/glossaries can be both printed and electronic/online-based, but sometimes it may be more effective to just “Google” a term, to check how it is actually being used nowadays and use it to contrast the result against the previously mentioned traditional reference sources, which can become outdated or just not include some new terms that are being created daily “on-the-fly” as technology advances.

But use Google with caution, as sometimes the results can be completely inaccurate or at least refer more to a colloquial or local translation of the term.

La siguiente vaca sagrada acerca de la cual me gustaría comentar trata sobre cómo investigar sobre cualquier tema de traducción.

De forma más bien frecuente se afirma que para que un traductor sea realmente bueno debe ser especialista en un tema determinado y, aunque esto es verdad, hasta cierto punto, el hecho es que traducir sobre un mismo tema durante días, meses o años puede resultar extremadamente aburrido.

Es más, la mayoría de los documentos suelen ser una mezcla de varios temas y, por tanto, incluso el manual de un electrodoméstico puede incluir párrafos con contenido puramente legal o incluso relacionados con un tema totalmente distinto al electrodoméstico.

Es por eso que la mayoría de los traductores son [traductores] generalistas, ya que pueden traducir razonablemente bien cualquier tema, principalmente porque son lingüistas que tienen una base de lingüística que les permite saber cómo estructurar/producir bien cualquier tipo de texto en su lengua materna.

Claro que para que el trabajo de un [traductor] generalista resulte mejor, el proceso de gestión de la traducción debería incluir al menos un glosario de referencia, un revisor especialista y un mínimo proceso de revisión que garantice que la traducción final sea totalmente precisa en lo que respecta al tema.

El problema es que muchas agencias o empresas dedicadas a la traducción no consideran valioso invertir en la revisión de una traducción, ya que por lo general basan su competitividad solamente en la celeridad de los plazos de entrega y en la rentabilidad/los precios.

No obstante, supongamos que vamos a trabajar con una empresa/un proveedor de traducción que cree en el valor añadido de la traducción como trabajo en equipo. En este caso las aptitudes de investigación de un traductor pueden claramente convertirse en un valor añadido en los servicios que ofrece el traductor.

No estoy sugiriendo que haya que investigar todas y cada una de las palabras que se van a traducir, sino más bien a cómo aprender a elegir la opción correcta, en caso de que haya que investigar una palabra.

Existe un método básico/de sentido común sobre cómo investigar una palabra:

* Primero buscar la palabra en un diccionario/glosario general de la lengua original.

* Buscar la palabra en un diccionario/glosario general de ambas lenguas (original/terminal).

* Buscar la palabra en un diccionario/glosario especializado de ambas lenguas (original/terminal).

* Por último, para estar más seguros, buscar la palabra en un diccionario/glosario especializado de la lengua terminal.

Si existe más de una opción para una palabra determinada, obviamente habrá que analizar la palabra en su contexto para poder decidir la opción correcta.

Los diccionarios/glosarios de referencia pueden ser de tipo impreso y electrónicos/basados en Internet, aunque a veces puede ser más eficaz buscar a través de Google el término, a fin de verificar cómo se emplea el término actualmente y contrastar este resultado con las fuentes de referencia tradicionales previamente mencionadas, las cuales pueden estar desfasadas o simplemente no incluir algunos términos nuevos que se crean a diario al vuelo, a medida que avanza la tecnología.

Por supuesto que hay que utilizar Google con cuidado, ya que a veces los resultados pueden ser totalmente incorrectos o al menos referirse a una traducción de tipo coloquial o local.


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