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December 11, 2009 / ICL

Diálogo interprofesional: expertos en lengua española (de América Latina y España) hablan sobre una lengua materna común

Esta semana ha sido la presentación de la Nueva gramática de la lengua española, en Madrid, España (más detalles en esta página).

Sirva, pues, este diálogo interprofesional indirecto entre tres expertos en lengua española (uno de España y dos de América Latina) como homenaje personal de este blog (también denominado “bitácora”) a esa nueva Gramática, que espero tener oportunidad de adquirir y estudiar en un futuro no muy lejano.

Cada uno de ellos aporta una perspectiva diferente a una misma serie de seis preguntas, cuyo objetivo era analizar algunos de los temas actuales más candentes relacionados con la lengua española.

Para obtener información general sobre sus datos biográficos y profesionales, basta con pulsar su imagen correspondiente (abajo), para acceder a una página que contiene información detallada.

Las dos expertas entrevistadas son también miembro de la Academia de la Lengua (Española) en sus respectivos países y han contribuido con el trabajo de la recién publicada Gramática.

José Martínez de Sousa no es miembro de la Real Academia (de la Lengua) Española, algo que nunca podremos entender los que trabajamos a diario con la lengua española, ya que sus libros son una referencia obligada e indispensable para llenar algunos de los vacíos o resolver algunas de las contradicciones tanto de la gramática, como de la ortotipografía de la lengua española con que a veces nos topamos al trabajar como traductores.

A ver si esta modesta entrevista puede contribuir a que la RAE vuelva a plantearse su nominación o que, como mínimo, le dé el reconocimiento institucional y gubernamental que se merece.

Agradezco sincera y cálidamente a los tres que, con amabilidad espontánea, hayan accedido a responder a estas preguntas, sobre todo por haber coincidido “la fecha de entrega” de mi solicitud con el mes de fin de año, época particularmente cargada de mucha más actividad en general.

José Martínez de Sousa
(España)

 

Describa brevemente su trayectoria profesional en relación con los estudios de la lengua española.

No tengo unos estudios regulares, puesto que para aprender nunca pisé la universidad. Sí para enseñar. Podría decir que aprendí aquello que necesitaba en el momento mismo en que lo necesitaba. Gracias a ello, y también a lo que aprendí en mis años escolares, dispongo de una serie de conocimientos autodidácticos sobre diversas materias lingüísticas que me permiten seguir aprendiendo y enseñar a los demás aquello que aprendí.

¿Cuáles cree que son los mayores retos a los que se enfrenta la lengua española en este siglo XXI, siglo que parece ir a la zaga del ritmo desenfrenado de la tecnología?

Mezclar lengua con tecnología es un tanto arriesgado. Sabemos que en los países que no investigan ni inventan la lengua siempre se va por detrás de la tecnología. El español no se libra de ello. Esto se ve con claridad si consideramos que la nueva edición de la Gramática académica ha visto la luz setenta y ocho años después de la anterior, editada en 1931.

En el camino de esta fecha a la siguiente (2009), ¿no se ha quedado nada gramatical en la cuneta? ¿Cómo se ha podido engarzar el estado de lengua de 1931 y siguientes con los del 2009?

¿Qué se ha hecho de todos los conocimientos generados entre ambas fechas? ¿No hubiera sido no ya conveniente, sino necesario, exponer paulatinamente a los hispanohablantes las causas por las cuales la lengua que hablaban experimentaba cambios profundos en su estructura?

¿Dónde queda la adopción de neologismos necesarios (piénsese en la informática, en la sociología, en las ciencias y técnicas, tan desasistidas en el DRAE y en la Gramática)?

¿Real Academia (de la Lengua) Española o no? ¿Es esta institución un vehículo o un obstáculo para el desarrollo de la lengua española? Lo comento porque he llegado a leer en foros de Internet cosas como que dicha institución está completamente alejada de la realidad diaria —sobre todo en el caso de Latinoamérica— del idioma como ser palpitante y vivo. Me refiero también a cosas como el tiempo que tarda el DRAE en “aprobar” neologismos que se crean casi a diario, sobre todo los relacionados con la informática e Internet. Y eso sin olvidar, desde el punto de vista de la sociología y la igualdad de derechos, la crítica del machismo que predomina en la elección de los académicos de dicha institución.

Buena mezcolanza…

Yo opino que la Real Academia Española (así, sin Lengua) es una institución necesaria para cuantos hablan y escriben en español. De hecho, este tipo de instituciones las necesitan también las demás lenguas, especialmente cuando hablamos de lenguas de cultura, lenguas que tienen una literatura sólida, ahormada a lo largo de siglos.

Decir que el inglés o el alemán no tienen una institución reguladora (académica o no) es una verdad a medias. En último extremo, una institución o una editorial, un departamento de una universidad, etcétera, se convierten en autoridades reguladoras de su propia lengua. El español, como el francés y el portugués, disponen de instituciones que se encargan de regular su lengua de manera expresa.

Responder a la pregunta de si la Academia Española es un vehículo o un obstáculo para el desarrollo de nuestra lengua es harto complejo. Lo que sí puede decirse es que resulta fácil afirmar que es un obstáculo.

No cabe duda de que es un vehículo, pero lo determinante es establecer si ese vehículo es en realidad un obstáculo en sí mismo. Por lo que hemos dicho antes, la Academia se convierte, de hecho, por sí misma en un obstáculo, puesto que una gramática, en los tiempos actuales, no puede tardar setenta y ocho años en ponerse al día.

La lenta admisión de neologismos por parte de la Academia es ya un lugar común cuando se habla del tema. Pero es cierto que, en general, la Academia tarda demasiado tiempo en aceptar neologismos, especialmente informáticos e internéticos. De todos modos, es necesario no perder de vista que los neologismos de este tipo necesitan un período de aclimatación, período que a veces resulta razonable, pero que normalmente se alarga por falta de aceptación popular de las palabras o sintagmas que pugnan por un lugar al sol del uso.

Con esto no justifico a la Academia, pero todos sabemos cuán enojoso resultaría que hoy se admitiese una palabra o frase neológicas y mañana hubiera que arrojarlas del Diccionario por falta de aceptación. No sé si siempre puede calificarse de lenta la labor académica a este respecto, pero el resultado es que la obediencia del hablante hispano a las decisiones de la Academia resulta en perjuicio de la riqueza lingüística del DRAE. Es decir, que el pez se muerde la cola.

En cuanto al machismo en el DRAE y demás publicaciones académicas, yo no estoy convencido de que siempre tengan razón quienes lo denuncian. ¿Hace falta recordar esos disparates que resultan de la duplicación de sustantivos y adjetivos para embutir los dos géneros en una misma expresión? Cuando hablamos de los alumnos de un colegio, ¿acaso no será suficiente con expresarlo así dentro de determinado contexto, en vez de hablar de los alumnos y las alumnas hasta el agotamiento?

¿Son tan cortas de entendimiento las personas como para no saber que una frase como las mencionadas es válida para referirse a los dos géneros? Algo parecido les sucede a los políticos, como el anterior lendakari, cuando hablaba de los vascos y las vascas diciendo de ellos que son buenos, olvidándose de que, por coherencia, también debería decir que son buenas (los vascos y las vascas son buenos y buenas), y, por falta de un “respectivamente”, acabaría afirmando que los vascos son buenas y las vascas son buenos…

El número de académicas, en mi opinión, no debe ser inferior, igual o superior al de los académicos (por más que esta opinión parezca una perogrullada). Lo ideal es que formen parte de la institución quienes se lo merezcan en función de las normas por las cuales se rige la admisión de académicos (si es que tales normas existen). Lo problemático es conocer cuáles son, en realidad, las normas por las que se elige a un académico, es decir, un miembro de la Academia.

Hasta ahora la Academia ha hecho lo que le ha dado la gana, y ello se refleja en que en un momento determinado admitió a un dibujante de chistes del diario ABC, en otros a un aristócrata o a un obispo por la mera razón de serlo (en ambos casos), etcétera. Históricamente, la Academia nunca ha rendido cuentas en lo relativo a su formación. Cuando fallece un académico se elige el sustituto por cooptación, es decir, mediante el voto de los miembros de la institución.

Actualmente, en el siglo XXI, esto sigue siendo así. Y no sería mala solución si por ese medio se eligiese a quien objetivamente se lo mereciera, fuese hombre o mujer, pero no es así.

DRAE, Panhispánico, Litterae, Fundéu, Español Urgente, universidades, colegios, etc.: ¿a qué o a quiénes se ha de tomar como referencia definitiva (“la última palabra”) a la hora de seguir unas normas o directrices claras sobre el uso correcto del idioma español?

A este respecto, aunque la publicación de la nueva Gramática promete resolver algunas, si no todas, de las contradicciones que no en pocos casos encontramos en la bibliografía relacionada con el idioma español, es inevitable encontrarse con cuestiones tan dispares como que académicos de la lengua como Manuel Seco describan en sus libros sobre lengua y gramática a “un” como artículo indefinido y, por otro lado, en la Gramática de la lengua española (publicada por la RAE), por Emilio Alarcos Llorach, se dice que solamente se considera artículo “el/la”.

La autoridad máxima de la lengua española corresponde a la Academia, lo haga bien o mal, se esté de acuerdo con ella o no.

Pero la Academia, lo sabemos todos, no es perfecta ni se aproxima a ello. Es absolutamente irregular en cuanto a sus publicaciones (unas mejores que otras, algunas verdaderamente inaceptables, etcétera). En consecuencia, quienes viven de la lengua (traductores, periodistas, escritores, correctores de estilo y tipográficos, etcétera) necesitan muchas veces confirmar sus dudas con otras fuentes.

No cabe duda de que los profesionales mencionados deben conocer profundamente las obras académicas (Ortografía, Panhispánico, DRAE, Gramática). No siendo ello suficiente para desarrollar las funciones que tienen encomendadas, es preciso conocer qué otras obras hay en el mercado, compulsarlas y adquirirlas. Lo difícil es decirle a cada profesional cuál o cuáles son las obras que mejor servicio les van a dar.

¿Cree en la factibilidad de un “español internacional” (también llamado “neutro”) que resulte útil en el ámbito tecnico o formal (no coloquial), que se pueda entender “a ambas orillas del Atlántico” y que facilite la comunicación, pero que también potencie la presencia del idioma español en un medio internacional como Internet, en donde, de momento, la lengua inglesa es, por excelencia, la “lingua franca”?

Yo no creo en la existencia de un español internacional o neutro (me refiero especialmente a un léxico neutro).

Si así fuera, habríamos desterrado hace ya tiempo los miles de dudas e incomprensiones entre los hispanohablantes de América y España. No es así porque no puede ser así. Cada cual hereda de sus antepasados la lengua que habla, y someter a millones de personas a un cambio de la lengua que mamaron a los pechos de sus madres por otro tipo de lengua que les es ajeno no me parece un ideal lingüístico.

La prueba está en que, a pesar de lo excelente que pueda ser y las esperanzas que despierte, el español ideal o internacional no existe. Los foros internéticos están llenos de preguntas dirigidas a quienes en cada país conocen una determinada palabra o construcción gramatical, y se descubre, a veces con sorpresa, que en cada país se usa una forma distinta o una acepción inexistente en los demás. Claro, la idea es aceptable e ilusionante, pero la realidad manda.

Que la lengua inglesa sea la “lingua franca” en Internet es comprensible. Por ahí tengo escrito que “quien inventa designa; quien no inventa se resigna”. El mundo anglosajón, nos guste o no, encabeza la clasificación de lenguas de investigación. El resultado es el que vemos. Los países que no destinan fondos para la investigación y el desarrollo ni inventan ni se desarrollan. Las lenguas hispánicas, empezando por la misma España, ni inventan ni se desarrollan al ritmo que sería de esperar. En estas condiciones no podemos llamarnos a engaño. ¿O sí?

Desde su perspectiva de estudioso de la lengua española, ¿cuáles deben ser las características principales de un traductor cuya lengua terminal es el español?

Como la de cualquier otro traductor: conocer la lengua de partida tanto como la de llegada. Y estudiar, estudiar, estudiar…

Alicia María Zorrilla
(Argentina)

 

Describa brevemente su trayectoria profesional en relación con los estudios de la lengua española.

Soy Miembro de Número de la Academia Argentina de Letras y Secretaria Académica de esta Corporación; Miembro Correspondiente Hispanoamericana de la Real Academia Española y Miembro de la Asociación Mexicana de Profesores de Lengua y Literatura; Doctora en Letras por la Universidad del Salvador; Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid; Profesora especializada en Castellano, Literatura y Latín; Profesora Adscripta a la cátedra de Literatura Hispanoamericana.

Fui Jurado Lingüístico del “Premio Panhispánico de Traducción Especializada”, organizado por la Unión Latina, el Instituto Cervantes, la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI), la Fundación Española para la Ciencia y la Técnica (FECYT), la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la Federación Española de Gremios de Editores; Miembro de Honor de la Fundación San Millán de la Cogolla (La Rioja, España).

Soy Miembro de Honor de la Unión de Correctores de Madrid y Presidenta y Directora Académica de la Fundación Instituto Superior de Estudios Lingüísticos y Literarios LITTERAE; fundadora y directora de la Cátedra de Investigaciones Gramaticales Dra. Ofelia Kovacci, en la Universidad del Salvador; y miembro de la Comisión Interacadémica que creó la Real Academia Española para la composición de la Nueva gramática de la lengua española (en esta Comisión, es coordinadora del Área Lingüística Rioplatense).

Escribí obras literarias y lingüísticas, entre ellas, La voz sentenciosa de Borges; Normativa Lingüística Española y Corrección de Textos; La estructura de las palabras en español; El uso de la puntuación en español; Sobre las palabras y los números; El uso del verbo y del gerundio en español; Hablar, escribir, traducir en español; La arquitectura del paratexto en los trabajos de investigación; el Diccionario de las preposiciones españolas. Norma y uso, y coautora del Diccionario de los usos correctos del español. En este momento, estoy preparando el Vademécum de la Redacción y de la Corrección para correctores y traductores.

¿Cuáles cree que son los mayores retos a los que se enfrenta la lengua española en este siglo XXI, siglo que parece ir a la zaga del ritmo desenfrenado de la tecnología?

Las palabras se enfrentan hoy con la indiferencia de los hablantes. No es la tecnología la que provoca regresiones lingüísticas, sino la falta de espiritualidad y de interés cultural, la carencia de valores, el vivir vertiginosamente hacia fuera en una constante búsqueda de “diversión”, palabra que hoy sostiene todos los lenguajes. Siempre les digo a mis alumnos que la mediocridad lingüística carece de paisajes espirituales.

¿Real Academia (de la Lengua) Española o no? ¿Es esta institución un vehículo o un obstáculo para el desarrollo de la lengua española?

Lo comento porque he llegado a leer en foros de Internet cosas como que dicha institución está completamente alejada de la realidad diaria —sobre todo en el caso de Latinoamérica— del idioma como ser palpitante y vivo.

Me refiero también a cosas como el tiempo que tarda el DRAE en “aprobar” neologismos que se crean casi a diario, sobre todo los relacionados con la informática e Internet. Y eso sin olvidar, desde el punto de vista de la sociología y la igualdad de derechos, la crítica del machismo que predomina en la elección de los académicos de dicha institución.

Los que opinan de esa manera desconocen profundamente la valiosa labor de la Real Academia Española, hoy abierta a la norma lingüística de todos los países de habla hispana y fuertemente unida a todas las Academias de la Lengua.

Así lo corrobora el Diccionario panhispánico de dudas (2005); la Nueva gramática de la lengua española, que se presentará en diciembre, en Madrid; el Diccionario de Americanismos, que se presentará en el V Congreso Internacional de la Lengua Española, que se realizará en Chile, en marzo de 2010, y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

La Real Academia Española ya no trabaja sola. Sin duda, es la madre de todas las Academias, pero hoy más que nunca escucha a sus hijas y trabaja con ellas fervorosamente.

La aprobación de neologismos no es tarea simple que pueda llevarse a cabo de un día para otro. Requiere tiempo y estudio. Luego, se aprobarán o no.

De cualquier modo, ya desde 1970 varios términos informáticos quedaron registrados en el Diccionario académico: computador, ordenador, cederrón, módem, hipertexto, cursor, programar, interfaz, disco, disquete, disquetera, formatear, formateo, ratón, antivirus, base de datos, biochip, chip, colgar, digitar, digitalizar, editar, escáner, escanear, navegar, el prefijo ciber-, tabular, entre otros.

DRAE, Panhispánico, Litterae, Fundéu, Español Urgente, universidades, colegios, etc.: ¿a qué o a quiénes se ha de tomar como referencia definitiva (“la última palabra”) a la hora de seguir unas normas o directrices claras sobre el uso correcto del idioma español?

A este respecto, aunque la publicación de la nueva Gramática promete resolver algunas, si no todas, de las contradicciones que no en pocos casos encontramos en la bibliografía relacionada con el idioma español, es inevitable encontrarse con cuestiones tan dispares como que académicos de la lengua como Manuel Seco describan en sus libros sobre lengua y gramática a “un” como artículo indefinido y, por otro lado, en la Gramática de la lengua española (publicada por la RAE), por Emilio Alarcos Llorach, se dice que solamente se considera artículo “el/la”.

A partir de 2005, el Diccionario panhispánico de dudas, obra de todas las Academias, es la guía normativa de los países de habla española, pero no se dejan a un lado las normas lingüísticas propias de cada país.

Hay una norma culta argentina, chilena, uruguaya, paraguaya, colombiana, peruana, boliviana, ecuatoriana, venezolana, española. La autoridad lingüística se reparte, pues, entre veintidós Academias que trabajan sin detenerse por la lengua española.

Respecto de “un”, la gramática tradicional lo llama “artículo indefinido” o “indeterminado”, y otras gramáticas, como la funcional de don Emilio Alarcos Llorach, no lo consideran así. Todo depende de las corrientes gramaticales. La Nueva gramática de la lengua española sigue en este tema la tradición.

¿Cree en la factibilidad de un “español internacional” (también llamado “neutro”) que resulte útil en el ámbito tecnico o formal (no coloquial), que se pueda entender “a ambas orillas del Atlántico” y que facilite la comunicación, pero que también potencie la presencia del idioma español en un medio internacional como Internet, en donde, de momento, la lengua inglesa es, por excelencia, la “lingua franca”?

Creo que existen más palabras comunes a todos los países hispanos de las que imaginamos.

De hecho, cuando dialogamos, nos entendemos muy bien. Además, la globalización nos ha acercado enormemente. Expresiones mexicanas y colombianas han comenzado a usarse en la Argentina. Los niños de mi país, por ejemplo, cuando juegan, abandonan el voseo y se tutean por influencia de los dibujos animados televisivos que provienen de otros países hispanoamericanos.

Creo en la existencia del español, lengua fuerte, que está en nuestra sangre y recorre las venas de todos los países que lo gozan. El español es ya lengua internacional, no solo por los que lo hablan, sino también por los que lo estudian y lo prefieren a otras lenguas. Decía don Miguel de Unamuno: “La sangre de mi espíritu es mi lengua, y mi patria es allí donde resuena”.

Desde su perspectiva de estudiosa de la lengua española, ¿cuáles deben ser las características principales de un traductor cuya lengua terminal es el español?

El traductor que trabaja con el español debe estudiar siempre, es decir, debe estar actualizado todos los días respecto de la normativa lingüística y de la gramática. Puede conocer muy bien la lengua fuente (inglés, francés, alemán, italiano, chino, etc.), pero tiene que saber aún mejor la lengua de destino, sobre todo si es la materna.

En torno a la lengua, no cabe la pasividad, no todo vale. La lengua no es una verdad a distancia. Es una verdad de hoy, de ahora, a la que siempre debe llegarle su tiempo. Goethe decía que no había nada más espantoso que la ignorancia activa. Esa ignorancia es la que cargan quienes creen saber lo que no saben e, incluso, enseñan mal lo que no saben porque nunca se han preocupado por estudiar.

Por lo tanto, el traductor debe sentirse apasionadamente activo para no dejar de instruirse, siempre alerta, porque saber hablar y escribir bien, saber de qué habla y sobre qué escribe, saber traducir y traducirse, hacerse entender y entender naturalmente a los demás, significa que ha comprendido por fin —como bien decía el pensador Émile Cioran— que vivimos en una lengua.

Nuestra lengua nos da vida, nos concede la condición de hombres libres y, a través de sus normas, nos forma en la armonía, la coherencia y la precisión.

Describa brevemente su trayectoria profesional en relación con los estudios de la lengua española.

Profesora de Español (Capítulo de honor Sigma Lambda), por la Universidad de Panamá.

Cursos de postgrado (doctorado): Universidad Complutense de Madrid (especialización en Literatura Hispanoamericana).

Profesora de Educación Media (colegio público Instituto Fermín Naudeau); profesora en la Universidad Santa María La Antigua de Panamá; profesora en la Universidad de Panamá; Directora de Cultura de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Panamá; Asesora de Cultura de la Universidad de Panamá y de la Fundación Biblioteca Nacional de Panamá.

Académica de Número de la Academia Panameña de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia Española desde 2003, cargo que alterno con la promoción de la cultura de mi país y la crítica literaria.

Actualmente, Miembro del Pen Club de Panamá; de la Fundación Pro-Biblioteca Nacional; del Círculo Lingüístico de Panamá (CILPAN).

He publicado más de 50 artículos en publicaciones tales como: el periódico La Estrella de Panamá y La Prensa, así como las revistas El Búho, Imagen, Viaje, entre otras; al igual que poemas en La Estrella de Panamá. Escribo, desde 1999, la columna mensual Hablemos sobre Libros en la revista Ellas (diario La Prensa).

Entre mis ensayos cabe citar: “Lo mítico y lo simbólico imbricado en la realidad, la ilusión ficcional de El Ahogado” (Revista Iberoamericana, Universidad de Pittsburgh, 2001) y “La novela panameña, una historia novelada” (2003).

Libro de Ensayo: Neruda y la mujer (Panamá, 1993).

Novela: La envidia es color de arsénico (Alfaguara, Panamá, 2004).

Testimonio sobre por qué soy apasionada de la lengua:

Cuando, luego de terminar la escuela primaria, mi madre me iba a matricular en un colegio de monjas muy importante, [mi] maestra le sugirió que me inscribiera en [otro colegio privado], [pues] dijo que allí le daban importancia al uso correcto del idioma y en mi caso le parecía vital. Creo que eso fue definitivo en mi vida.

¿Cuáles cree que son los mayores retos a los que se enfrenta la lengua española en este siglo XXI, siglo que parece ir a la zaga del ritmo desenfrenado de la tecnología?

La lengua española enfrenta el reto de ser la segunda lengua en Estados Unidos, uno de los países de mayor adelanto tecnológico, pero lo está superando con creces. Los hispanohablantes, a pesar del espanglish, la primera lengua que tienen que aprender es la suya.En cuanto a la tecnología, también los profesores cultos [intentan ayudar] a que [no se extienda] el problema de no contar de inmediato con el nombre de la novedad, ya sea objeto o término, cibernética.

Por supuesto partamos de la premisa de que cultura significa dominar primero tu lengua y luego las demás que adquieras. A mis estudiantes les pido que digan, por ejemplo, en lugar de página “web”, portal, entre otras palabras inglesas. No es asunto de un día, sino de entender qué significa realmente ser una persona culta.

¿Real Academia (de la Lengua) Española o no? ¿Es esta institución un vehículo o un obstáculo para el desarrollo de la lengua española? Lo comento porque he llegado a leer en foros de Internet cosas como que dicha institución está completamente alejada de la realidad diaria —sobre todo en el caso de Latinoamérica— del idioma como ser palpitante y vivo.

Me refiero también a cosas como el tiempo que tarda el DRAE en “aprobar” neologismos que se crean casi a diario, sobre todo los relacionados con la informática e Internet. Y eso sin olvidar, desde el punto de vista de la sociología y la igualdad de derechos, la crítica del machismo que predomina en la elección de los académicos de dicha institución.

Por supuesto que es un vehículo. Protege la lengua que habla el pueblo.

Un panameño se entiende perfectamente con cualquier hispanohablante, sea cual sea su país.

No ocurre así en otras lenguas; el inglés que habla un texano, no es el mismo que usa un oriundo de Washington. Y tomando como ejemplo el cantonés, en un mercado de Beijing podremos encontrar por lo menos 15 dialectos de esa lengua; es decir, no se entienden los unos con los otros a pesar de hablar el mismo idioma.

Eso se debe a que no existe una academia que recoja el decir del pueblo y lo norme. Y no solo se trata de ello, sino de indicar qué es correcto según la norma y qué no. El tiempo que tarda en “aprobar”, como dice usted, un neologismo, no es [la Academia] la que tarda, sino el pueblo culto.

Y recuerde que las personas cultas de cualquier país hablan correctamente su lengua. Saben que se debe aceptar un neologismo si no tiene equivalente en su lengua. Si lo tiene, ¿por qué utilizar el de otra?, cuando, a veces, el suyo tiene un sonido más apropiado y le dice más a sus sentimientos, historia, conocimientos, puntos de vista, costumbres.

Y no olvidemos que los usos casi nunca son permanentes. Por lo general, no se introducen realmente en la lengua por varias razones. Por ejemplo, sus usuarios pertenecen a un grupo generacional específico y sus neologismos no encuentran cabida en la mayoría de la población culta.

DRAE, Panhispánico, Litterae, Fundéu, Español Urgente, universidades, colegios, etc.: ¿a qué o a quiénes se ha de tomar como referencia definitiva (“la última palabra”) a la hora de seguir unas normas o directrices claras sobre el uso correcto del idioma español? A este respecto, aunque la publicación de la nueva Gramática promete resolver algunas, si no todas, de las contradicciones que no en pocos casos encontramos en la bibliografía relacionada con el idioma español, es inevitable encontrarse con cuestiones tan dispares como que académicos de la lengua como Manuel Seco describan en sus libros sobre lengua y gramática a “un” como artículo indefinido y, por otro lado, en la Gramática de la lengua española (publicada por la RAE), por Emilio Alarcos Llorach, se dice que solamente se considera artículo “el/la”.

El DRAE es el diccionario básico y pronto se publicará una nueva edición. El Panhispánico es un diccionario esencial por el momento, se hizo y su tamaño lo [convierte en] una [alternativa] práctica mientras sale la próxima edición del DRAE.El idioma es un elemento vivo de la cultura, pero no existiría la cultura propia, la de cada pueblo, que incluye evidentemente la lengua, si las influencias de lenguas ajenas se hubiesen adoptado simplemente por ser novedosas o pertenecer a la tecnología, sin tomar en cuenta nuestra propia cultura lingüística. Por ejemplo, [Álex] Grijelmo da buenos ejemplos de ello.

El hecho de que Manuel Seco defina a “un” como artículo definido y Alarcos Llorach considera a “el” y “la” artículos es por supuesto motivo de grandes dudas, pero esencialmente debemos regirnos por lo que diga la RAE. Sin embargo, estoy segura de que ambivalencias como estas y otras serán solventadas en la Nueva gramática que se presentará en la sede de la Real Academia en diciembre de este año.

¿Cree en la factibilidad de un “español internacional” (también llamado “neutro”) que resulte útil en el ámbito tecnico o formal (no coloquial), que se pueda entender “a ambas orillas del Atlántico” y que facilite la comunicación, pero que también potencie la presencia del idioma español en un medio internacional como Internet, en donde, de momento, la lengua inglesa es, por excelencia, la “lingua franca”?

Como respondí en la respuesta 3, creo que por contar con la RAE, los hispanohablantes ya tenemos esa ventaja. El español se entiende a ambas orillas del Atlántico, como menciona usted, y aún más allá.

El inglés es el idioma del comercio, de la diplomacia, porque así lo han determinado factores históricos y políticos conocidos. Pero eso no significa que tengamos que adoptarlo como primera lengua. No entiendo qué significa “lingua franca” en el caso de este idioma, cuando en cuanto a los llamados “slangs” [argot], ese vocabulario de exabruptos, informal y arbitrario que emplean algunos angloparlantes, y no siempre los más letrados, no ayuda precisamente al mejor entendimiento entre usuarios, ni siquiera de un mismo país como es E.E. U.U., y muchísimo menos entre dos o más países (obsérvese las diferencias entre la propia Inglaterra y ellos).

Desde su perspectiva de estudiosa de la lengua española, ¿cuáles deben ser las características principales de un traductor cuya lengua terminal es el español?

Creo que no solo un traductor, pero por supuesto especialmente este, sino cualquier hablante debe, ante todo, dominar muy bien su lengua materna.

De más está decir que en la medida en que domine las otras tendrá más posibilidades de éxito en su carrera, pero insisto en que debe dominar primero su propia lengua.

No entiendo el afán de algunas personas en defender la universalización del inglés, primero porque no le hace falta defensa, y segundo porque los angloparlantes parecen no plantearse ninguna duda si emplear o no palabras en español cuyo equivalente existe en inglés. ¿Por qué lo hemos de hacer nosotros, si no es para nada necesario?

Las personas cultas deben dominar todas las lenguas que les sean posibles, pero tienen la obligación de hablar correctamente la suya, sin lugar a dudas. En ella sienten, aman (cualquier ser humano cuando está enfermo y con dolor se queja en su propio idioma, cuando siente intensamente también…, creo que eso debería enseñarnos algo).

Conocer el espíritu de la lengua para no alejarse de él y provocar textos alejados de la idiosincrasia del español, según la región donde se hable, pero conservando también el espíritu universal y panhispánico de nuestra lengua. No ser purista acérrimo, pero tampoco ser muy permisivo, en el sentido de traducir a la ligera y sin propiedad.

Cuidarse de los falsos amigos, que son una cáscara en el camino de cualquier traductor que no esté prevenido. Hacer hincapié en la corrección ortográfica, en la propiedad semántica y en el apego a la verdad del autor que escribió en su lengua materna, de modo que se diga lo que el texto original dice y no lo que el traductor quiere o cree interpretar.

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11 Comments

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  1. iveclop / Dec 11 2009 17:24

    Como postdata jocosa sobre la gramática, dejo aquí el enlace de un videoclip de Cantinflas y la gramática, que justamente publicó en Twitter una colega:

    Cantinflas

    Desde luego siempre da gusto disfrutar con la lógica aplastante de Cantinflas.

    :-)

  2. Prof. y Trad. Marina Menéndez / Dec 12 2009 04:56

    ¡Hola Iveclop!

    Felicitaciones por el blog/bitácora y, especialmente, por esta entrevista ‘simultánea’ que nos permite observar acuerdos y distanciamientos entre tres reconocidos expertos.
    Destaco las palabras de Berna Burrell: “[un traductor debe] dominar primero su propia lengua”. Creo que éste es precisamente uno de los aspectos más descuidados en la formación de traductores profesionales, al menos en las instituciones educativas que conozco.

    ¡Felicidades para el próximo año!

    Saludos desde Argentina

    • iveclop / Dec 12 2009 12:48

      Hola Marina:

      Un placer que te hayas acercado por este blog.

      Y totalmente de acuerdo con tu comentario sobre el requisito mínimo de conocer bien la lengua materna, algo que, aunque obvio, parece que sigue siendo una novedad para quienes no conocen o no quieren reconocer las reglas mínimas del “juego” de la traducción.

      Un abrazo,

      Ivette

  3. Lucia / Dec 12 2009 12:54

    Ivette,

    Gracias por estas interesantísimas entrevistas.

    Solo quiero agregar acá lo que te decía en privado: hace unos meses hice un curso a distancia de la Fundación Litterae y doy fe de que la Prof. Alicia Zorrilla es, además, un encanto de persona y una excelente docente.

    Coincido con ella en que es fundamental aprender más y más sobre las normas de la lengua. Creo que solo así podremos, de vez en cuando, permitirnos el lujo de salteárnoslas.

    Cariños.

  4. iveclop / Dec 12 2009 13:37

    Hola Luci:

    Placer también recibir tu nueva visita por aquí. :-)

    Y definitivamente la Prof. Zorrilla realiza una labor encomiable en cuanto a la enseñanza y la promoción del idioma español.

    Por otro lado, creo que en un mercado tan competitivo como el de la traducción al español, en el que hoy en día, gracias a las facilidades que ofrece Internet, pueden participar en igualdad de condiciones todos los países de habla hispana, lo lógico es que nos pongamos de acuerdo en seguir unas reglas mínimas de la lengua española, a fin de potenciar una unidad mínima que, a su vez, contribuya a dar un mayor empuje a nuestra lengua como medio fundamental para la comunicación eficaz en los negocios, la ciencia, la tecnología, etc.

    Creo sinceramente que, a pesar de todo lo que podamos criticar sobre la RAE o instituciones afines, su labor unificadora es indispensable para ese objetivo de potenciar el alcance y la fuerza de nuestra lengua materna, sobre todo en el caso de la traducción.

    Un abrazo,

    Ivette

  5. Narcís Lozano Drago / Dec 24 2009 06:55

    Saludos Ivette:

    Excelentes entrevistas y excelentes los entrevistados.

    En estos momentos me encuentro en el extranjero (en Singapur, en particular) y todavía no he podido hacerme con una copia de esta obra. Tengo entendido que, al igual que ya pasó con la Ortografía y el Diccionario panhispánico de dudas, pronto tendremos una versión en línea, lo cual me parece una estrategia acertada para su difusión: una de las razones por las que empleo estas obras como referencia es porque al estar disponibles en Internet es mucho más sencillo darlas como referencia para justificar mis decisiones y correcciones a terceros (por desgracia muchos traductores y agencias descuidan y mucho su biblioteca).

    La publicación de esta obra parece haber despertado en algunos el miedo a un supuesto afán de la Academia por unificar el lenguaje, intentando imponer una misma norma (la del español de España) a todo los países de habla hispana, supuestamente liderado por una serie de empresas españolas con fines económicos. Creo que esta postura demuestra, como mínimo, que muchas de estas personas no han llegado nunca a leer las nuevas obras de la RAE.

    Lo cierto es más bien lo contrario. La RAE ha dejado de funcionar sola, ahora se publica en nombre de todas las Academias. El diccionario ha abierto sus puertas a los americanismos, el Panhispánico ya incluía aspectos de gramática exóticos al español de España (voseo y expresiones varias), y ahora la Gramática viene a integrar todavía más la rica variedad de nuestra lengua en sus diferentes variantes. No es una gramática única para todos los hablantes del español, sino una gramática que recoge la mayoría de las variantes del español. En México nadie usará el voseo, en Panamá seguirán sin necesitar el vosotros y en España no empezaremos a decir ahorita, pero tendremos una gramática, un diccionario (y el año que viene una ortografía) que nos guíe a cada uno en su variedad y que nos informará acerca de cómo se habla nuestra lengua en otras tierras.

    Para ver la diferencia de esta estrategia con la de «asimilación» que como digo antes temen algunos, se puede comparar con un caso donde de verdad esta se da con fines económicos. Me refiero al tan manido «español estándar» y en particular al que utiliza Microsoft en un intento de ahorrar los costes que supone la creación de varias versiones de sus productos. Cuando consulto las palabras confiable y fiable en el DPD, me encuentro con una definición donde se me explica que fiable es la versión que se usa en España y confiable, la que se usa en América. Hasta aquí todo correcto. Si voy al libro de estilo de español de Microsoft, me encuentro con que mi querido fiable está en una lista de palabras prohibidas (literalmente), y que se me obliga a evitar su uso en favor de confiable. Se nos obliga a usar y consumir una variante artificial, que algunos ya han calificado como «igualmente irritante para todos los hablantes». Espero que el ejemplo sirva para ilustrar la diferencia de los objetivos, así como de la metodología, en ambos casos.

    En marzo se presentarán la Ortografía panhispánica y el Diccionario de americanismos, de modo que parece que esta corriente va a seguir. Espero en especial la ortografía, pues la última me pareció una de las peores obras que haya publicado la RAE. Se nos promete que prestarán más atención a la ortotipografía. A ver si es cierto, aunque tengo pocas esperanzas de que superen a las obras de Sousa en este aspecto. Espero equivocarme.

    Un saludo y feliz Navidad a todos,

    Narcís Lozano Drago
    Traductor profesional de inglés, japonés y coreano a español
    Corrector y control de calidad

    • iveclop / Dec 24 2009 13:12

      Estimado Narcís:

      Un gusto leerte aquí (y además has empezado con elogios, gracias) en este rincón de los lapsus. :-)

      Me parecen atinadísimos tus comentarios, que además coinciden plenamente con algunas de las respuestas de los entrevistados, sobre todo en el sentido de que la RAE ha demostrado, más ahora con esta Gramática, un claro sentido integrador y unificador con todas las “versiones” de español.

      También de acuerdo en que un enfoque inadecuado de “español neutro” puede llevar a un lenguaje artificial como el que has comentado, pero creo que hay que matizar que, incluso a pesar de ciertas diferencias léxicas, es posible escribir, sobre todo si de textos no coloquiales se trata, en un español que todos los hispanohablantes podemos entender, como, por ejemplo, lo hemos hecho en este intercambio de opiniones (y en el contenido de estas entrevistas).

      Recibe también un abrazo de felicitaciones por estas fiestas allá donde estés y que el Año Nuevo nos traiga a todos abundancia de las cosas buenas de la vida,

      Ivette

  6. Pablo Muñoz / Jan 8 2010 12:13

    Hola Ivette:

    Recuerdo que te dije que “ya me leeré las entrevistas cuando tenga tiempo”. Bien, pues lo acabo de hacer y la verdad ha sido todo un placer leer tres entrevistas “simultáneas” para ver distintas perspectivas a las mismas preguntas, tal y como comenta Marina. ¡Enhorabuena! :)

    • iveclop / Jan 8 2010 13:38

      Estimado Pablo:

      Un honor recibir tu visita y leer tu amable comentario. :-)

      Qué maravilla este mundo paralelo de Internet que nos permite aprender tanto de y entre todos. Ya sabes que soy fan incondicional de tu excelente blog y que, como ya te dije la primera vez que lo visité, cuando sea mayor quiero ser como tú, a pesar de mis añitos, ja ja ja. ;-)

      Un abrazo,

      Ivette

  7. Fernando Walker / Feb 15 2010 05:55

    ¡Muchísimas gracias, Ivette, por esta entrevista maravillosa!

    La disfruté del principio al fin y me deleité con cada uno de los comentarios de estos catedráticos.

    Saludos desde la Argentina.

    Fernando

    • iveclop / Feb 19 2010 20:45

      Hola Fernando:

      He estado (y sigo) de proceso de mudanza, pero aprovecho esta conexión a Internet para saludarte y darte la bienvenida y las gracias por tu amable comentario.

      Si de verdad has disfrutado con la triple entrevista, no sabes cuánto me alegro, pues de eso se trata, de ir estableciendo puntitos invisibles de conexión con los lectores.

      A ver si una vez que termine con todo este enredo de la mudanza (y los consiguientes reajustes que me esto me ha generado) puedo seguir dando vida a este blog, cuya realización disfruto tanto.

      Un abrazo,

      Ivette

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